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La amistad para los adolescentes es percibida como una relación afectiva bidireccional y estable, cuyos aspectos fundamentales son la confianza, la intimidad, la comunicación, el afecto y el conocimiento mutuo.

Durante la adolescencia, la amistad adquiere mayor trascendencia, se suele compartir con los amigos más tiempo, actividades, sentimientos e inquietudes, convirtiéndose así en una gran fuente de apoyo.

Existe un cambio en la función de los amigos, que lleva consigo también un cambio en las propias dinámicas de las relaciones. Así, las relaciones de amistad en la adolescencia, en comparación con la niñez, son más estables, activas, están menos supervisadas por los padres, se caracterizan por mayor intimidad y empatía. El hecho de que se compartan más actividades, permite construir un espacio de ocio ajeno al grupo familiar.

Al mismo tiempo, se inicia un proceso de autonomía e individuación respecto de los progenitores, lo que implica que los amigos puedan influir más que los padres, ya que hay una búsqueda de “encajar” en el grupo de pares. La amistad entrega a los jóvenes una idea de estar integrados socialmente, de estar integrados en un grupo específico, es decir, cierto sentido de pertenencia, y poder construir una identidad con independencia de la familia.

Durante la adolescencia, las relaciones contribuyen al aprendizaje de actitudes y valores, desarrollar la empatía, formar identidad y autoconcepto a partir del feedback y comparación social. También implica adquisición de habilidades sociales más complejas, control y regulación de impulsos y disponibilidad de fuentes de apoyo en situaciones de estrés. Aunque en ocasiones, pueden fomentar, comportamientos considerados negativos, tales como consumo excesivo de drogas y comportamientos sexuales de riesgo (en los grupos que aprueban este tipo de conductas).

Habitualmente, los amigos se generan en función de la semejanza en lo que respecta estilo de vida y establecen relaciones de solidaridad y ayuda. La semejanza puede darse por edad, gustos musicales, sexo, origen étnico, actividades recreativas, entre otros aspectos. Se suele preferir como amigo a quien tomaría decisiones similares ante las mismas circunstancias. Esta homogeneidad facilita que las relaciones sean más fluidas y haya menos conflictos.

En las relaciones entre iguales, los adolescentes buscan activamente la aceptación, aprenden ciertas habilidades sociales, aunque en otras ocasiones, pueden verse algo estancados en el ámbito social. Independientemente al éxito o dificultad en el desenvolvimiento de esta área, se hace preciso el apoyo de los padres y profesores para que estas relaciones se vivan de una manera saludable, por ejemplo aconsejando sobre qué hacer en algún momento determinado, corrigiendo, estableciendo límites, enseñando a establecer límites, dando cuenta de aspectos que pueden ser signos que una persona es confiable o no, mostrándose abiertos a la comunicación de las cosas importantes para el adolescente, entre otros aspectos.

Psicologa Ma Eugenia Gomez

Ps  María Eugenia Gómez

Psicóloga Universidad Andrés Bello​

Magister en psicología Clínica mención social jurídica en Universidad Andrés Bello.
Con experiencia en centros privados de salud y salud mental, llevando a cabo procesos de psicodiagnóstico y psicoterapia cognitivo conductual a pacientes adolescentes y adultos.
Ha atendido trastornos depresivos, trastornos ansiosos, problemas de pareja, problemas académicos, estrés, problemas de autoestima, trastornos alimenticios, orientación vocacional,  duelos, temáticas de abuso sexual y violencia intrafamiliar, entre otros.
Manejo de test tales como Rorschach, TRO y test gráficos (Persona Bajo la Lluvia, HTP, Test de la Familia, Test de Figura Humana. Atención de pacientes a partir de 14 años en adelante