Skip to main content

El duelo es una respuesta normal ante una pérdida, ruptura o separación. Esta puede manifestarse, frente a una ruptura de relación de pareja, pérdida del trabajo, muerte y otras circunstancias.

Respecto de la muerte, es un suceso inevitable, pero a la vez resulta incierto cuándo ocurrirá y de qué modo, entonces cuando un ser querido fallece, quienes viven se ven enfrentados a un desafío como lo es poder elaborar, superar y/o aprender a lidiar con la pérdida de la persona que dejó de vivir.

El proceso de duelo implica manifestación de emociones, sentimientos y comportamientos durante su transcurso, como lo son la tristeza, llanto, desconsuelo, angustia, desánimo y a veces culpa.

La forma en cómo se enfrenta la muerte de un ser querido depende de distintos factores, tales como características individuales, aspectos culturales, las circunstancias, el tipo de muerte, la relación con la persona fallecida, entre otros aspectos.

Los aspectos individuales que pueden afectar el enfrentamiento a la muerte pueden ser creencias acerca de la muerte, padecimiento actual o pasado de un trastorno mental o la capacidad de resiliencia. Por ejemplo, una persona que está padeciendo un trastorno mental podría ver agudizados sus síntomas.

Si alguien percibe la muerte como algo tremendamente perturbador, es posible que experimente más tristeza y ansiedad, en comparación a alguien que perciba la muerte como un paso para una mejor vida. Cabe señalar que aspectos culturales podrían influir en cómo el individuo percibe la muerte. La capacidad de resiliencia contribuye a la fortaleza y a la aceptación de la pérdida

Si la muerte se da de manera repentina por accidente, genera emociones como sorpresa, sensación de shock, negación, ira, confusión, en cambio, cuando la muerte se da por algún tipo de enfermedad en que se tenía prevista esa posibilidad, se podría lidiar un poco mejor con la tristeza y el proceso de desahucio facilita la resignación y la aceptación. Si hubo asesinato perpetrado por un tercero puede generar shock, ira, tristeza, deseo de justicia, venganza, miedo por tener el mismo destino. Si se fue testigo del asesinato, se puede experimentar ansiedad y síntomas relativos al estrés post traumático.

Mientras más cercana fue la relación con la persona fallecida, más perturbación emocional podría llegar a producirse. Se puede llegar a vivir una tristeza, angustia, desconsuelo, vacío. Si el fallecimiento se produjo cuando la persona fallecida estaba peleada con la persona que vive, esta última podría manifestar sentimientos de culpa por no haber estado en paz, durante los últimos momentos de la primera. Al contrario, si la persona que vive percibe que está en paz con la persona fallecida, podría ayudar a vivir el duelo con un poco más de sosiego.

Es importante dar cuenta que un proceso de duelo es algo subjetivo y cada quien tiene sus tiempos para ir elaborando. Puede también enfrentarse con apoyo de psicoterapia. El tratamiento psicológico puede contribuir a la aceptación de la pérdida, a otorgar un espacio de escucha y contención para poder expresar todo lo que se siente y orientar a tomar decisiones en función de reordenar la vida sin la persona amada.

Psicologa Ma Eugenia Gomez

Ps  María Eugenia Gómez

Psicóloga Universidad Andrés Bello​

Magister en psicología Clínica mención social jurídica en Universidad Andrés Bello.
Con experiencia en centros privados de salud y salud mental, llevando a cabo procesos de psicodiagnóstico y psicoterapia cognitivo conductual a pacientes adolescentes y adultos.
Ha atendido trastornos depresivos, trastornos ansiosos, problemas de pareja, problemas académicos, estrés, problemas de autoestima, trastornos alimenticios, orientación vocacional,  duelos, temáticas de abuso sexual y violencia intrafamiliar, entre otros.
Manejo de test tales como Rorschach, TRO y test gráficos (Persona Bajo la Lluvia, HTP, Test de la Familia, Test de Figura Humana. Atención de pacientes a partir de 14 años en adelante