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El conocido diagnóstico de Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) ha estado muy presente desde hace unos cuantos años en las aulas y es común que haya varios niños/as catalogados dentro de esa categoría. Desde el 2020 nos hemos visto enfrentados a una nueva modalidad de contacto y comunicación con los otros debido a la pandemia mundial, la cual ha afectado transversalmente a toda la población. Desde los trabajos en adultos hasta la enseñanza escolar en niños, niñas y adolescentes (NNA), todos han tenido que de alguna u otra manera adecuarse al contexto actual.

Esto ha traído beneficios como el poder estar más en casa, generar instancias familiares para las que antes no había tiempo, aprender a organizarse de forma diferente, entre muchas otras cosas. Sin embargo, también ha traído diversas dificultades de las cuales quiero nombrar una en específico y que se relaciona con lo hablado al principio de este escrito: la dificultad de los NNA para concentrarse en las clases online. Según un estudio realizado para
un trabajo de grado en una universidad española, se observó que en los menores con diagnóstico de TDAH no se ve un agravamiento de los síntomas de desatención ni de estrés durante el confinamiento, a diferencia de que en niños sin ese diagnóstico si ha habido diferencias significativas en estas áreas, observándose mayores niveles de desatención y estrés (Bejarano, G. 2020).

Lo anterior nos da una pista fundamental y nos invita a detenernos y reflexionar acerca del daño que podría estar produciéndose en los menores por estar mucho más tiempo expuestos a las pantallas que antes. En muchos casos la forma de entretención posterior a las clases también es a base de pantallas, tanto televisión, celular, juegos de consola, tablet, etc. La vida en pandemia y sobre todo durante las épocas de confinamiento, según la percepción de muchos pacientes con los que he podido conversar, se vive en “modo automático”. Una repetición de rutinas día tras día, un dejarse llevar por el ritmo del día y las rutinas cotidianas sin reflexionar mayormente y por lo mismo, el uso de pantallas está muy presente, ya que es una manera fácil y rápida de “distraerse” de los deberes. Hay poco tiempo durante el día en que están desconectados de lo digital y eso, como ya se mencionó, genera un
deterioro tanto en la atención como en los montos de estrés percibidos. Detengámonos aquí ¿en cuántas áreas más de nuestros NNA estarán produciéndose daños? ¿Serán daños momentáneos o los afectarán a largo plazo?

El estar en constante relación con toda clase de aparatos digitales obviamente trae beneficios, se ha podido seguir con la enseñanza, se han modificado prácticas que antes no se concebían de otra manera que no fuera presencial, etc. No estamos condenando a los medios digitales si no que la idea de este escrito es poder reflexionar acerca de que aunque los medios digitales traen beneficios y nos facilitan la vida en muchos aspectos, el abuso de los mismos
también trae consecuencias negativas y que es fundamental estar atentos a las señales que nos podrían ayudar a saber si nuestros NNA en casa se están viendo afectados.

Fijémonos en su capacidad de concentración ¿Está conectado en las clases, prende su pantalla, es capaz de estar concentrado durante la mayor parte de las cátedras? Observemos sus niveles de estrés ¿está enojándose con mayor facilidad, lo noto más irritable? Es importante también estar atento al deseo que tienen por las relaciones sociales ¿Ha logrado mantenerse en contacto con sus amigos/as, tiene ganas de salir, hacer cosas, juntarse con
gente? Por otra parte, la creatividad es algo importante de observar, los intereses que tiene: ¿Es capaz de realizar actividades aparte de las pantallas? ¿Tiene algún hobby o interés por hacer deporte?

El poder observar y estar atentos a todo esto nos dará pistas para saber qué tan interferidos por las pantallas pueden estar nuestros NNA, tanto a nivel cognitivo, como psicológico, físico, social, etc. Y desde esa observación y comprensión poder ayudarlos a manejar esto de una mejor manera. Dándoles el ejemplo, guiándolos e intentando conectar con ellos para generar instancias positivas que no tengan que ver con el uso de medios
digitales si no que con las relaciones sociales y el buen uso de sus capacidades.

Psicologa Magdalena Massa

Ps.  Magdalena Massa

Psicóloga P. Universidad Católica de Chile

Psicóloga Clínica con mención infanto-juvenil de la Pontificia Universidad Católica de Chile

Postítulo en Psicología Clínica de la Adolescencia , Universidad de Chile.

Magíster en Clínica Psicoanalítica de la Adolescencia, Universitat de Barcelona.

Psicóloga clínica especialista en Adolescencia. Trabajo enfocado en el acompañamiento de padres e  hijos mientras estos transitan por la adolescencia, ayudándolos con las dificultades y desafíos de esta etapa con el objetivo de ir logrando un buen proceso identitario que es lo fundamental de este período.

Experiencia en ansiedad, depresión y otros trastornos psiquiátricos. Énfasis en lo interpersonal, crisis normativas del desarrollo y situaciones vitales que generan inseguridad, temores, etc.

Terapia entendida como un espacio personal, privado e íntimo, donde el paciente puede ir conociéndose a sí mismo en profundidad y, con ayuda del terapeuta, encontrar alivio y construir una mejor calidad de vida.