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En ciertas ocasiones, las relaciones de pareja pueden verse enfrentadas a ciertos conflictos y situaciones incómodas. A veces, los miembros no entienden muy bien porque el otro se comporta de una manera determinada y se dan situaciones, que facilitan interpretaciones erróneas del actuar de las personas involucradas. Lo anteriormente dicho, se puede explicar, entre otras razones, por una comunicación ineficaz entre los miembros de la pareja.

¿Por qué es importante una buena comunicación?

Una buena comunicación es un pilar fundamental, permite que se desarrolle una relación satisfactoria, mientras que una mala comunicación, podría contribuir al fracaso de esta. Es importante el contenido de lo que se quiere transmitir, del mismo modo la forma como se transmite el mensaje. Es decir, no es lo mismo decir algo con un tono de voz que denote ira o con un tono que denote tranquilidad.

¿Que podría facilitar una mejor comunicación?

En primera instancia hacerse consciente de que se piensa y siente respecto de algunas circunstancias o el actuar de la pareja. Puede en ocasiones ser útil escribirlo para ordenar las ideas.

Es preciso cuestionar nuestras ideas e interpretaciones, dar cuenta de estas, cuestionarlas y pensar en otras posibilidades. Por ejemplo: “Mi esposo reaccionó con apatía cuando le comenté una buena noticia, interpreté eso como que él no estaba interesado en mis asuntos, pero es posible que haya tenido un mal día”. También es importante analizar cuál o cuáles podrían ser las posibilidades más realistas o útiles.

Mostrar empatía también es fundamental. Tener apertura, disposición a escuchar y reflexionar qué haría uno si estuviese viviendo, pensando y sintiendo como lo hace su pareja. Es necesario considerar que no siempre se reaccionaría igual y que el otro reacciona también de acuerdo con su subjetividad.

Es muy importante la asertividad a la hora de comunicarse. La asertividad es la habilidad para expresar nuestros deseos, necesidades, entre otros aspectos, de manera amable, franca, directa y adecuada, diciendo lo que queremos sin dañar a los demás. Una persona que se comunica asertivamente es aquella que plantea su punto de vista, tiene apertura para escuchar el de los otros, negocia, establece límites cuando es necesario, respeta sus propios derechos y los de los demás.

¿Cómo se puede expresar alguien más asertivamente?

  • Buscar el momento adecuado para hablar, cuando uno mismo está tranquilo y la otra persona también.
  • Cuidar el tono de voz: hablar en tono moderado, que demuestre tranquilidad y a la vez seguridad.
  • Cuidar el lenguaje corporal: tener brazos abiertos, espalda erguida, mirar a los ojos sonreír o mostrarse serio y a la vez tranquilo.
  • Evitar el uso de las palabras “todos”, “nadie”, “siempre” y “nunca”: La idea es ser concreto al expresar que situación genera conflicto o incomodidad y plantear situaciones puntuales. En vez de decir “tú nunca ayudas en casa”, decir “no me agradó que ayer no me hayas ayudado con los quehaceres del hogar”.
  • Evitar calificativos negativos: Como por ejemplo tonto o inútil. Esos adjetivos pueden generar que la otra persona se ponga a la defensiva.
  • Expresar cómo se percibe la situación, como uno se siente y preguntarle al otro qué opinión tiene respecto de lo mismo. Ejemplo: “tengo la impresión que los niños se sienten poco considerados cuando no les ayudas con sus tareas ¿tú que piensas?”.
  • Expresar las posibles consecuencias que acarrearía proseguir con la conducta, como por ejemplo “si llegas impuntual a esta reunión, podrías perderte información relevante”.

Comunicarse asertivamente, aumenta las probabilidades de que el interlocutor sea más receptivo, abierto a escuchar y con disposición a cambiar la conducta que resulte problemática. También facilita poder conseguir lo que se quiere dejando conformes a los demás.

Psicologa Ma Eugenia Gomez

Ps  María Eugenia Gómez

Psicóloga Universidad Andrés Bello​

Magister en psicología Clínica mención social jurídica en Universidad Andrés Bello.
Con experiencia en centros privados de salud y salud mental, llevando a cabo procesos de psicodiagnóstico y psicoterapia cognitivo conductual a pacientes adolescentes y adultos.
Ha atendido trastornos depresivos, trastornos ansiosos, problemas de pareja, problemas académicos, estrés, problemas de autoestima, trastornos alimenticios, orientación vocacional,  duelos, temáticas de abuso sexual y violencia intrafamiliar, entre otros.
Manejo de test tales como Rorschach, TRO y test gráficos (Persona Bajo la Lluvia, HTP, Test de la Familia, Test de Figura Humana. Atención de pacientes a partir de 14 años en adelante